Algunas preguntas frecuentes que puede que os gusten, por Brandon Sanderson

Hace un par de directos, a raíz de la campaña de Kickstarter, Brandon comentó qué había empezado a escribir un pequeño artículo con preguntas y respuestas frecuentes que, como no podía ser de otra manera siendo Brandon, se le fue de las manos y llegó como a las 7.000 palabras. No las he contado, pero después de traducir, no me sorprendería, porque ha sido un buen cacho.

En este post, que os animo a leer a pesar de su extensión, reflexiona sobre el estado de la industria editorial actual, los motivos por los que escogió la plataforma de Kickstarter y algunas ideas más. Es un tema muy complejo, y pido perdón por adelantado por si se me ha escapado algún matiz en la traducción rápida.

Sin más, os dejo con sus reflexiones, pero si tenéis curiosidad cómo Brandon ha hecho historia, os recomiendo también este artículo con extensas referencias al pie.

Algunas FAQs que puede que os gusten.

Publicado por Brandon en su blog, el 16 de marzo de 2022

Hola a todos. Estas han sido, por decir algo, dos semanas de locura para mí. Después de ver parte de las discusiones que han surgido alrededor del Kickstarter, pensé que igual os gustaría que respondiera a algunas de las preguntas que he ido recibiendo. O algunas que he visto debatir a la gente. Pensad en esto como en una retrospectiva hecha desde un alto en el camino.

Se ha extendido un poco porque… bueno, lo he escrito yo. Así que he creado dos versiones. La corta, que podéis leer aquí (N.T. es una entrada en Reddit, y no creo que la traduzcamos, teniendo la versión larga). Y esta, que es la larga.

Bueno, allá vamos. Vamos a empezar por lo fácil, y luego iremos adentrándonos poco a poco en explicaciones detalladas sobre los motivos por los que he enfocado este proyecto de la manera en que lo he hecho.

¿Cómo va todo?

Me siento genial. En serio, las cosas van muy bien. Dicho esto, también me siento un poco a la zaga. Sabía (una vez terminé de escribir Escuadrón 4) que era muy probable que no pudiera empezar el Archivo 5 en enero. Había muchas cosas que quería hacer como Wax y Wayne 4 (N.T.: El Metal Perdido), y además, necesitaba respirar un poco, así que las dos primeras semanas del año fueron flojas en lo referente al trabajo (flojas de verdad, no trabajé en proyectos secretos, palabra).

Con todo, me hubiera gustado mucho terminar la revisión de Wax y Wayne antes de lo que lo hice. Tenía la esperanza de finalizar a principios de febrero, pero acabo de terminar (envié el borrador 4.0 anoche). Eso quiere decir que, oficialmente, ya estoy dedicado al Archivo 5 a tiempo completo. Esas son las buenas noticias. Las malas noticias es que ese retraso implica que no tendré tiempo para trabajar en el borrador 2.0 de Escuadrón 4, así que puede que ese libro acabe retrasándose hasta verano del próximo año, en vez de primavera. No me sentiría cómodo escribiendo el 2.0 hasta llevar al menos un mes de avance en el Archivo y tras haber entregado el Proyecto Secreto Uno. Por suerte, tenemos la serie del Escuadrón Cielo para cubrir el hueco. Si todavía no la habéis leído, os la recomiendo.

Sea como sea, llevo más o menos un mes de retraso con el Archivo 5. No es algo terriblemente malo, porque tal y como organizo estas cosas es altamente probable que pueda terminar hacia finales de año, como quería. Pero eso va a depender de un montón de factores. Como hace ya un tiempo que vengo diciendo, en caso de necesitar tiempo adicional, dejaré que la publicación del Archivo 5 salte a primavera de 2024 en vez de quedarse en otoño de 2023. El final de una serie, como es el caso de Wax y Wayne 4 requiere un grado adicional de atención. Si el Archivo 5 falla, no será porque me retrasen los Proyectos Secretos, sino por la atención adicional que he tenido que dedicar a Wax y Wayne, o por necesidades concretas del Archivo 5. Como siempre, os mantendré informados (el lado bueno de esto es que he añadido 25.000 palabras a Wax y Wayne en esta revisión).

Me encantaría estar jugando a Elden Ring ahora mismo, pero creo que también voy a tener que dejar eso de lado hasta que el Archivo 5 haya pillado ritmo. Este no sería un buen momento para empezar un videojuego. Sobre todo, siendo de mi desarrollador favorito.

¿Cómo vas a gastar el dinero?

Esta es una pregunta que me hizo un periodista de Associated Press que me entrevistó. Hizo una gran entrevista, y mantuvimos una gran conversación. Pero esta pregunta me hizo parar durante un segundo. Es una pregunta válida, pero me pilló por sorpresa, porque no había contemplado todo desde la perspectiva bajo la que algunas personas parecen estarlo enfocando. No me ha tocado la lotería, no más que a otros negocios cuando tienen un producto que conecta con su mercado.

Gastaré el dinero de la misma forma en que gasto el resto de mi dinero. Una parte para ahorrar, una parte para pagar los salarios (junto con un buen bonus porque el Kickstarter ha ido bien), y parte la reinvertiré en la empresa. También tenemos pensado construir una tienda física, y esto ayudará a acelerar los planes. Y tampoco es descabellado que me adentre más en las películas y la televisión, ya que tengo pensado financiar parcialmente algunos de los proyectos.

Aunque este Kickstarter es un acontecimiento increíble, y (no me malinterpretéis) va a generarme una buena cantidad de dinero, estará a la altura de otros proyectos que he llevado a cabo. Además, no hay que sobrestimar la cantidad de dinero que conlleva mantener la infraestructura (como un almacén, o en este caso, varios) necesaria para enviar varios cientos de miles de libros. Posiblemente pasen años hasta que podamos saber a ciencia cierta  cuánto margen nos generó esto una vez descontados los gastos. Más de lo que ganamos en Nueva York con los mismos libros, pero tampoco mucho más.

Dicho esto, estoy bastante seguro de que me compraré algunas cartas de Magic. Sigo teniendo algunos unlimited dual en mi cubo que necesitarían una mejora a borde negro.

¿Esperabas este nivel de éxito para el Kickstarter?

Pues no. Sabía que el potencial estaba ahí, pero no pensé que algo así (alcanzar este astronómico número de patrocinadores) sucedería.

Estimaba que llegaríamos a algo entre los 2 y los 4 millones, aunque lo cierto es que no tenía ni idea. Mi equipo puede dar fe de que en el camino fui muy conservador con mis estimaciones y expectativas. Para nosotros, esto fue un experimento que llevaba un tiempo queriendo intentar (hablaré en detalle sobre esto más abajo). No tenía ni idea de lo bien que iría.

Para que os hagáis una idea, las ventas de Rhythm of War durante la primera semana anduvieron cerca de los 350.000 ejemplares entre todos los formatos (esa semana, el 50% fue audio, el 25% ebook, y el 25% ediciones impresas). Eso hace referencia únicamente a los números de Estados Unidos. Los números de Starsight rondaron los 80.000 ejemplares en la primera semana entre todos los formatos (en este caso el 54% fue audio, el 29% ebook, y el 17% ediciones impresas). Tened en cuenta que considero que ambos son proyectos de gran éxito. Ambos libros vendieron lo suficiente como para reclamar el #1 dentro de sus respectivas listas de bestsellers del New York Times, por ejemplo. Y, aunque el Archivo vendió 4 veces más, también supuso 4 veces más trabajo. Aunque a largo plazo, debido a que su precio de venta es mayor, el Archivo tendrá más beneficios. Que es uno de los motivos por los que me divierte que la gente me acuse a veces de escribir libros juveniles para «hacer caja». Mmm, no, amigos míos. Con esos gano menos. No significativamente menos, pero menos igualmente. Los escribo porque son historias que quiero contar.

Durante el primer año, Rhythm of War vendió un total de 800.000 copias. Starsight acabó cerca de las 250.000 después de un año (estas son estimaciones muy a grosso modo). Es demasiado pronto como para hablar de Cytonic en esta segunda métrica, y por eso he utilizado el libro anterior.

Vamos a mirar ahora un libro de Sanderson que pasó más desapercibido. Legion: The Many Lives of Stephen Leeds uno de mis libros recientes, que peor se ha vendido. La primera semana estuvo por debajo de los 10.000 ejemplares, y en los tres años que ha estado en el mercado solo ha vendido cerca de 80.000 ejemplares, de los que cerca de unos 50.000 se vendieron durante el primer año. No son números que me sorprendan. No se trataba únicamente de una recopilación de relatos de ficción (algo que es complicado vender a muchos lectores), sino que además pertenecía a un género por el que no soy conocido, y las primeras dos novelas cortas han estado a la venta en ebook durante años, con unas ventas bastante buenas. Así que, aunque esta no es la mejor comparación del mundo, otro cosa buena a considerar era la edición encuadernada en piel de Way of Kings, que alcanzó los 30.000 patrocinadores aproximadamente.

En conjunto, este conocimiento me ofreció una idea aproximada de mis lectores. Es difícil hacer una comparativa entre esos ejemplos y este Kickstarter, ya que regalo el ebook junto a otras ediciones, y en los casos de arriba es difícil saber cuántos de esos lectores han comprado dos copias. Pero me inclino a pensar que en la horquilla superior, el número de personas que comprarían un libro de Sanderson durante el primer año de su lanzamiento oscila cerca de las 800.000, mientras que en la inferior serían unas 50.000. Es por eso que sabía que el potencial estaba ahí. Si las 30.000 personas del Kickstarter original se unían y compraban el tier más bajo, estaríamos cerca del millón para el Kickstarter. Sabíamos que era posible que fuera más grande pero, ¿cuánto más grande?

Para bien o para mal, el consumo moderno de medios está muy ligado a las plataformas. A la gente no le gusta que la muevan de una plataforma a otra, y lo entiendo. La conveniencia de tener toda tu colección en un lugar, o tener almacenada tu información de pago, de no tener que hacer mucho más que apretar un botón (o agarrar algo en una tienda que ya estás visitando) es enorme. La pregunta no era si la gente querría leer estos libros. Era: ¿estarían dispuestos a moverse desde la comodidad de su plataforma hasta Kickstarter? ¿Seremos capaces siquiera de hacerles conscientes de la existencia de estos libros?

De ese grupo potencial de entre 250.000 y 800.000 personas que suelen comprar un libro de Sanderson durante su primer año, ¿cuántas podrían ser convencidas para reservarlo a través de Kickstarter? Resulta que nuestras estimaciones fueron muy a la baja. Pero a su vez, es interesante que incluso este enorme Kickstarter (sin dejar de lado nuestro tremendo éxito, del que no me quejo en absoluto) esté batiendo todos los récords solo alcanza a una porción de mi audiencia habitual. Así que igual ahora podéis ver por qué sabíamos que teníamos potencial, pero fuimos conservadores con nuestras estimaciones. No sabíamos qué esperar, pero asumir que podríamos alcanzar una fracción de lo que vende un libro del Archivo en el mismo tiempo (incluso si se trata de una reimpresión) era un punto de partida razonable.

Si queréis tener en cuenta algo verdaderamente abrumador, pensad que si el total de los 800.000 lectores que tiene el Archivo en su primer año hubieran aparecido (los que quieren tener la edición en tapa dura, o el libro más caro, ya que los precios se mantienen porque la edición de bolsillo no aparece hasta finales del primer año) para comprar esos libros en Kickstarter… Bueno, nuestra media actual de lo que gasta un patrocinador es de 200$. Así que estaríamos hablando de un Kickstarter por encima de los 150 millones de dólares, si hacemos castillos en el aire.

No, no vamos a intentar lanzar en Kickstarter una novela principal del Archivo para la primera impresión. El motivo tienen que ver con las siguientes preguntas.

¿Es este el fin de la publicación tradicional para ti? ¿Es por eso por lo que lanzaste los libros a través de Kickstarter?

Sé que algunos de vosotros ya conocéis la respuesta a esta pregunta, tras leer los fragmentos que he compartido recientemente durante entrevistas con varios medios. Pero si me seguís la corriente, quiero entrar en más detalle. Y para eso, dejad que os cuente una historia primero (inaudito, lo sé).

En 2010, Macmillan (la matriz de Tor Books) llegó a algunas negociaciones contractuales bastante exigentes con Amazon. Los editores tenían la impresión de que Amazon estaba vendiendo ebooks hundiendo los precios para vender Kindles, algo que querían hacer para dominar el mercado y controlar la plataforma de lectura. Durante las negociaciones, Amazon (para presionar a Macmillan e intentar matarlos de hambre) dejó de vender libros de Macmillan (a excepción de los libros de segunda mano que se vendían en el marketplace).

Eso era algo que estaba dentro del ámbito de poder de Amazon. Como distribuidores, pueden decidir lo que quieren vender y lo que no. Utilizaron una estrategia muy común, aunque despiadada. En aquellos tiempos, tuvieron una avalancha de dinero que no querían convertir en beneficios a final de año. Sabían que si vendían ebooks con pérdidas, Nook y Kobo tendrían que hacer lo mismo, y ellos no disponían de un flujo de efectivo que necesitaran quemar literalmente.

No me gusta esa mentalidad, usar nuestras obras de arte como algo para malvender. Pero tampoco es que las editoriales hayan sido ángeles a la hora de tratar con Amazon. Los dos han mantenido relaciones complicadas, básicamente, desde siempre. Y, además, históricamente las editoriales han mantenido una punto de vista retrógrado sobre los medios digitales (ver mi siguiente punto).

El punto aquí es que este evento que sucedió hace doce años me enseñó algo. Que Amazon eliminara la posibilidad de comprar mis libros no me hizo especial daño a largo plazo (Amazon, claramente, escogió el mes del año con las ventas más bajas de libros para hacerlo). Pero sí perjudicó las carreras de algunos autores más noveles que estaban lanzando sus libros ese mes. Y eso me hizo ver lo frágil que era mi carrera. Y a partir de entonces, no ha hecho sino volverse más frágil.

Es conocidamente complejo juzgar cuál es la participación de mercado de Amazon, ya que todo el mundo guarda las cifras de ventas bajo llave. Pero hay estimaciones que ponen a Amazon cerca del 80% del mercado de los ebooks, el 90% del mercado de los audiolibros (son los dueños de Audible), y el 65% de los libros impresos (a veces te encuentras con estimaciones mucho más bajas para los ebooks, pero os digo que al menos para mí, 80% es una cifra baja, y que se acerca más al 85%).

Así que, ¿cuántas de esas 800.000 copias del Rhythm of War vendió Amazon? Posiblemente unas 650.000 sino más. Algo cercano al 80% según mis estimaciones más conservadoras. Y en mi formato más popular, el de audio, dominaron el mercado por completo.

Es algo profundamente perturbador.

Es cierto que no se puede culpar a Amazon por ello, al menos no del todo. Sí les culpo totalmente por la forma horrible en que tratan a sus trabajadores. Y sí, han lanzado algunas prácticas predatorias como las que he mencionado más arriba. Pero pienso sinceramente que el factor más determinantes que, simplemente, son realmente buenos vendiendo cosas. Kindle ofrece la mejor experiencia de usuario, y fue la innovación que al fin abrió las puertas al mercado de los ebooks. Audible abogó  por el modelo de créditos y consiguió que los audiolibros tuvieran al fin un precio razonable (los viejos como yo se acordarán de los tiempos en los que los audiolibros de The Wheel of Time estaban entre los 70$ y los 80$).

Y además de todo eso, tengo amigos en Amazon. Me gusta la gente de Amazon. He trabajado con ellos en muchas cosas, y en su conjunto son personas excelentes. Amantes de los libros, apasionados por su trabajo, y es realmente fácil llevarse bien con ellos.

Con todo, su cuota de mercado debería aterrorizar a los escritores. La innovación está oprimida por su dominio del mercado. Y el problema del liderazgo de pérdidas (como Amazon ha hecho durante años) es que en algún momento vas a tener que empezar a generar beneficios. Y enconces llegará la presión. Es algo que los autores independientes ya están sintiendo. Amazon creó, de forma bastante literal, el mercado de libros independientes. Antes de eso, publicar autores independientes era algo enormemente caro y arriesgado. Cuando era más pequeño, uno de mis vecinos era un periodista que decidió publicar un libro de forma independiente, y acabó con el conocido garaje lleno de decenas de miles de copias que no pudo vender.

La revolución del libro digital, encabezada por Amazon que paga un gigantesco 70% en concepto de derechos a los autores independientes que publican a través de su plataforma fue enorme (como referencia, las editoriales tradicionales pagan un 17.5% por esos mismos ebooks). Esto, junto con el mayor poder que tienen los autores para escoger lo que quieren hacer con dichos libros, incluyendo sacarlos del mercado cuando lo deseen, ha creado un auge extremadamente favorable para los autores, que ha creado legítimamente grandes cosas.

O al menos, así era.

Veréis, ya que Amazon controla una gran porción del mercado, tienen mucho control. Por ejemplo, para conseguir los buenos derechos, los autores independientes se ven obligados a vender sus ebooks por debajo de un precio máximo establecido por Amazon (y ese precio máximo no ha variado en los últimos doce años, a pesar de la inflación). Aún así, el mayor problema radica en cómo Amazon cambió las reglas de su juego promocional, enfocándose en autores independientes con una especie de modelo «promocional para vender».

Amazon no estaba sacando tanto beneficio de esos como necesitaba o quería , en parte porque había prometido a los compradores de kindle que ese era su beneficio: ebooks baratos. Pero no querían cambiar sus famosos derechos del 70%. Porque en ese caso, quedaría mal con los autores independientes.

Así que en vez de hacer eso, cambió el algoritmo de recomendación y el diseño de su página. Movieron orgánicamente los libros recomendados al fondo, y añadieron espacios promocionales en la mayoría de páginas de libros (especialmente en los populares). Esos espacios estaban disponibles para que los compraran los escritores independientes.

Si vais a la página de The Way of Kings de Amazon, encontraréis doce anuncios desde el inicio de la página hasta la sección de reseñas. Nueve de ellos son para autores independientes que intentan vender sus libros a fans del Archivo de las Tormentas. Los otros tres son para anuncios de productos de Amazon que no sean libros. Es mejor de lo que era antes, cuando Amazon implementó esta «característica» al principio, hará cinco o seis años. Una vez llegué a contar incluso más anuncios, y tenías que ir hasta abajo del todo de la página para encontrar la tradicional lista de «libros relacionados con este» (una lista de libros recomendados que se genera orgánicamente, en la que podemos encontrar libros que están bien valorados por otros lectores de este libro).

Hoy en día, según algunos amigos míos que son escritores independientes, tienes que gastar una gran cantidad para vender en Amazon. La experiencia no ha sido la misma para todo el mundo, pero es algo que suelo escuchar en repetidas ocasiones.  Para conseguir algo como autor independiente, tienes que invertir mucho en promoción en la propia web que está vendiendo tus libros. Tengo amigos escritores indie que han gastado una buena parte de sus ingresos en estos anuncios, porque si no lo hacen, sus ventas desaparecen. Amazon ha creado de forma eficaz un impuesto mediante el cual los escritores indie devuelven a Amazon una buena parte de ese glorioso 70% en derechos de autor (y esto para los autores lo suficientemente afortunados como para poderse permitir comprar espacios publicitarios, y así tener una oportunidad de vender).

Puede parecer que esto está bien. Las editoriales pagan para colocar sus libros donde los vea la gente, así que es algo bueno que los autores independientes tengan la misma oportunidad. Salvo que creo que este sistema, tal y como funciona ahora mismo, arrebata el poder a los escritores. En los viejos días antes de que existiera este sistema, la forma principal mediante la cual vendías libros a Amazon era tener gente que los leyera y les gustara. Si los fans del Archivo de las Tormentas leían tu libro (incluso aún siendo pocos) y dejaban buenas reseñas, tu libro aparecía gratis en mi página. Puede que Amazon esgrima el argumento de que para los autores independientes sería difícil competir con autores tradicionales de esta manera. Pero si de verdad fuera algo que les preocupa, podrían haber añadido una sección que se llamase «Autores independientes que gustan a fans del Archivo de las Tormentas» en la página del Archivo, y así ayudarlos.

Lo cierto es que, aunque muchas de las personas en Amazon son maravillosas, Amazon como tal no se preocupa por los autores independientes tanto como dice. De ser así, les permitiría subir los precios con la inflación, y les promocionaría gratis como antaño. Y no tenemos que esperar que Amazon sea benevolente. Es una corporación. De hecho, esto es exactamente lo que cabe esperar que Amazon haga en un sistema que roza el monopolio. No tiene competencia, y siendo así, ¿a dónde pueden ir esos autores? No hay más jugadores en la mesa. Así que ahora ha llegado el momento de que Amazon reduzca lo que les paga. En el caso de Audible, el movimiento fue más transparente. Audible simplemente redujo los royalties que habían estado pagando a los autores independientes del 60% al 40%.

Esto es una forma muy extensa de decir lo que muchos de vosotros probablemente ya sabéis. Los monopolios (o si queréis ser más técnicos, los cuasimonopolios y los monopsonios como Amazon) son perjudiciales para todo el mundo. E insisto, esto es malo para Amazon. Podrían llegar a colapsar el mismo mercado que ellos mismos han creado, y apretar demasiado tanto a las editoriales como a los autores. Podrían estancarse hasta el punto en que su experiencia de usuario se vuelva mala, y pierdan lectores a favor de otros medios.

Sea como sea, esto es algo que me preocupa desde hace una década. Siento que el sistema actual es una pistola apuntando a mi cabeza. Demonios, todo lo que hace falta es que alguien en Amazon lea este blog o vea mi Kickstarter y decida que quieren hacer un ejemplo de mí. Y puf. El 85% de mis ventas desaparecen. Y aunque algunas personas puedan acercarse a otros vendedores para conseguir mis libros, la dolorosa verdad es que muchos de ellos no lo harán. Una y otra vez, los estudios sobre el consumo contemporáneo de los medios tecnológicos han demostrado que la persona que controla la plataforma controla el mercado. Y a los usuarios les gusta su plataforma. Quiero decir, yo tengo tanta culpa como los demás. Todavía no he conseguido jugar a Starcraft 2, a pesar de que me encanta el primero, porque estoy tan acostumbrado a Steam (donde Starcraft no está disponible) que no he superado la inercia para ir a comprarlo.

Dicho esto, incluso si Amazon no fuera la fuerza dominante, siguen existiendo algunos problemas con la industria editorial tradicional con los que llevo años luchando. Ese es otro de los motivos para el Kickstarter.

Entonces, ¿vas a dejar de lado la publicación tradicional? TOdavía no has respondido la pregunta.

No voy a abandonar la publicación tradicional. Me gustan mucho mis editoriales. No tengo planes para retirar el Archivo o Nacidos de la Bruma de Tor, y preveo muchos años más de trabajo en común para sacar estas novelas y otra más. No tengo planes para parar mi línea de literatura juvenil con Delacorte Press (parte de Penguin Random House). Ambas editoriales se han acomodado a mis, a veces extravagantes, demandas y a mi poco convencional visión de cómo quiero enfocar la publicación. Son buena gente, y estoy contento con el trabajo que han venido desempeñando.

Dicho esto, sí tengo algunos problemas con la industria editorial en su conjunto.

Por un lado, sus royalties para los ebooks y los audiolibros son muy bajos. Ya os he aburrido con los números, así que no voy a entrar en eso aquí. La versión abreviada es: las editoriales se benefician mucho más de los ebooks (porcentualmente obtienen unas ganancias superiores a las de los libros impresos) de lo que consiguen los autores. Las editoriales tomaron la oportunidad de un nuevo formato como una manera de convulsionar las cosas y conseguir mejores tratos con autores de lo que habían conseguido hasta la fecha.

Yo intento escuchar a mi audiencia. Una de las cosas que he escuchado durante años es que los lectores quienes un ebook acompañando al libro impreso, un pack conjunto. Y creo que es una petición sobradamente razonable. El coste de crear un ebook una vez tienes la versión impresa es negligible. Solo requiere un poco de trabajo para formatearlo. Algo que es diferente en el caso de los audiolibros, que cuestan mucho más de alojar, y requieren pagar a un narrador y un trabajo extra para combinarlo todo. Hollywood te ofrece la posibilidad de descargar la versión digital cuando compras el DVD. ¿Por qué no podemos ofrecer copias digitales de los libros junto a las impresas?

Llevo años intentando conseguirlo. He mantenido largas conversaciones telefónicas con John Sargent, el por entonces CEO de Macmillan, debatiendo con él sobre lo que opinaba de su punto de vista atrasado en lo que refiere a los ebooks. Acaba de salir de la compañía, así que tal vez ahora pueda producirse un cambio. Él tenía la impresión de que vender juntos un ebook y una edición impresa devaluaría el libro. Yo esgrimir que es el texto, y no el formato, aquello por lo que la gente paga. Y un ebook no vale nada, es el texto lo que vale algo.

En la industria de libros, somos afortunados en ciertos aspectos, si comparamos con la música, los videojuegos, y las películas. Los libros físicos son piezas de exhibición (calma, propietarios de videojuegos, sé cuánto os gusta vuestra colección antigua también). Pero por lo general, el público considera los libros físicos como una pieza colección, por encima de otros medios físicos. Quiere poseer los libros, mostrarlos, sentirlos.

Una de las marcas distintivas de mi carrera ha sido hacer que esas ediciones impresas de exposición fueran tan deseables como fuese posible. Arte fastuoso. Construcción sólida. Adiciones como el foil y cosas similares. También llevo años debatiendo al respecto con las editoriales. Así es como lo veo: crea un pack de libro digital con una bonita edición impresa, y muchos comprarán esa edición. No solo tendremos un lector feliz que seguramente quiera volver a comprarnos algo en el futuro, sino que también ganaremos algo más a largo plazo. No despreciaremos el ebook. Crearemos una audiencia que quiere tener y mostrar nuestros libros, siempre que no tengan que sacrificar la conveniencia de leer en digital cuando quieran.

Esto es lo que ha demostrado mi Kickstarter. El 52% de la gente, dada la opción de conseguir un ebook gratis junto a su copia impresa, ha escogido la edición impresa. Comparemos esto con el 25% o el 17% de los lanzamientos recientes de mi editorial en Nueva York. A pesar de que estos libros son más caros que muchas ediciones en tapa dura, debido a la naturaleza del hecho de que hemos encargado muchas piezas artísticas para ellos y que estamos pagando el tratamiento más costoso para la portada y la edición, los fans han escogido esta opción.

Haz un pack del ebook con la edición impresa, y está claro que mucha más gente comprará la edición impresa.

Esto ni siquiera habla del DRM, una práctica que castiga únicamente a quienes quieren hacer lo correcto apoyando el lanzamiento, en vez de piratear. No se ha hablado mucho de esto últimamente, pero no me he olvidado del tema. Creo que la gente debería poder mover sus libros digitales entre diferentes dispositivos, y almacenarlos localmente en caso de que la plataforma que han elegido desaparezca. Quiero reconocer a Tor Books, que han lanzado libros sin DRM. No es el caso de otras de mis editoriales.

Aún así, a nivel colectivo, tengo la impresión de que la industria editorial tiene una idea retrógrada sobre los ebooks. Deberían estar buscando la forma de incluir el ebook junto a cada edición impresa, especialmente en el caso de las ediciones en tapa dura y las de rústicas. Puedo entender que es mejor no hacerlo con las ediciones de bolsillo, que suelen tener márgenes más reducidos. Creo que deberían estar pagando un mayor porcentaje sobre los derechos, y que deberían estar buscando respuestas más allá del DRM. A lo largo del tiempo, la comodidad del usuario ha demostrado jugar un papel muy importante a la hora de prevenir la piratería, por encima de todo lo demás. Más allá de eso… quiero decir, miradme. Mi audiencia es un grupo de personas inteligentes y familiarizadas con la tecnología. Y adquieren libros del Archivo, aunque vienen libres de DRM y sin lugar a dudas son de los más rápidos en aparecer en el mercado para ser pirateados. La gente quiere apoyar a los autores. Se emocionan al hacerlo.

Mi siguiente punto así lo demuestra también. Durante años, he hablado con editoriales hasta quedar sin aliento sobre la posibilidad de ofrecer un producto premium para quienes quieran comprarlo. Un escalón por encima de la edición tapa dura.

No sé cuántos de vosotros recordáis cuando salieron por primera vez las ediciones especiales del Señor de los Anillos, pero estaban acompañadas de sujetalibros. Los DVDs…. Podías comprar una edición con sujetalibros guays. Esas cosas eran, como dicen los niños (¿o solían decir?), lo más.

Durante años he intentado que las editoriales comprendieran algo que la industria de los videojuegos comprendió ya hace tiempo: ofrece un amplio espectro de precios y deja que la gente elija lo que quiera. Creo que nosotros, en el mundo de los libros, estamos en una posición mejor. El despampanante coste de los videojuegos implica que a menudo no se pueden vender los juegos (en digital) tan baratos como nosotros podemos vender libros.

Creo firmemente en la existencia de un ebook de precio reducido, y de un audiolibro de precio reducido, junto a una edición en tapa dura por encima de eso, y un pack con merchandising realmente bonito por encima de ello. Las librerías están viviendo tiempos complicados. Os aseguro que si podemos encontrar la manera de hacer que esto funcione desde un punto de vista logístico, les encantará poder vender un bonito pack de libros que incluya merchandising. Me refiero, Barnes and Noble ya son la tercera cadena de juguetes.

Uno de mis mayores remordimientos con el Kickstarter es dejar fuera a las librerías. Es por ello que en adelante esta será una de mis herramientas, pero no la principal. Quiero que las librerías permanezcan. Creo que una experiencia de explorar las estanterías (y en las mejores librerías, una experiencia de venta personalizada) es vital para mantener el buen ambiente para descubrir a los autores venideros. También ayuda mucho a los autores modestos. Cuando la gente pasea en busca de algo nuevo, descubre nuevos autores de forma orgánica, y creo que mi carrera se basa (en parte) en los libreros que recomendaban mis libros a personas en busca de nuevos autores. Cosas que son mucho más complicadas de hacer digitalmente.

Más allá de todo eso, ahora mismo las librerías son el único refugio que tenemos contra Amazon. Si las perdemos, las cosas se pondrán muy negras. Este es otro de los motivos por el cual no voy a utilizar Kickstarter para el próximo libro del Archivo, a pesar de lo que está teniendo lugar ahora mismo. Obviamente, usaré más Kickstarter en el futuro (más avanzado el año lanzaremos una campaña de miniaturas del Archivo, y luego la edición décimo aniversario en piel de Words of Radiance el año que viene). Puede que incluso encuentre algunos libros para lanzar la primera impresión a través de Kickstarter en el futuro. Me gustaría mucho poder hacer algún día una colección de libros ilustrados basados en El perro y el dragón, Velaerrante y La niña que miró arriba.

Pero también creo que la industria editorial tradicional está ignorando oportunidades. He hablado mucho con ellos sobre lo que quería hacer creando packs de merchandising y libros para que los lectores elijan lo que quieren. Y hete aquí tenemos este Kickstarter, que me da una vez más algo de peso. En el momento de escribir esto, el 24% de la gente había elegido hacerse con el swag junto a la copia física de sus libros, ¡sin saber siquiera lo que hay en las cajas! (será maravilloso, os lo prometo).

Esto es algo muy grande. Sé que sería incluso mayor si pudiéramos hacerlos llegar a Europa, Canadá y Australia sin los disparatados precios de los gastos de envío. Estamos trabajando en ello, palabra. Resulta mucho más peliagudo de lo que pensamos al principio, pero lo conseguiremos. Tenemos algunos amigos que han logrado que funcione mejor, y están ofreciéndonos su consejo. Espero que lo tengamos resuelto para la edición X Aniversario de Words of Radiance.

Eso sí, quiero aclarar algunas cosas. He dicho que creo en los precios bajos para los libros digitales, pero también que me molesta que los autores independientes no puedan poner precios más altos. Eso es porque pienso que ambas cosas no son excluyentes.  Creo que las opciones son buenas para los autores. Creo que la mayoría de ebooks están bien (e incluso es preferible) si rondan los 10$ (o menos) tal como manda Amazon. Pero no todos los ebooks se crean de la misma forma. Si un autor independiente quisiera escribir un libro de fantasía épica de 400.000 palabras como El Camino de los Reyes, no podrían pedir más por él que el libro de 100.000 palabras que la mayoría de escritores lanzan.  Así que tienen que elegir en ver impactados sus ingresos, después de emplear cuatro veces el tiempo para escribir un libro de ese tamaño, o partirlo e interrumpir la fluidez del ritmo.

La elección es importante. Y creo que los fans deberían tener en cuenta cosas como la extensión o la inclusión de arte a la hora de determinar si un ebook tiene un precio elevado o no. Aunque Amazon sigue cargando a los autores por el tamaño de sus ebooks cuando se descargan. Por lo general, suele ser un cargo minúsculo, pero añadir mucho arte puede llevar este precio hasta niveles significativos.

Mi punto final en esto último, palabra, es que creo que tener una escala de precios para los libros (cada uno aportando valor, claro) beneficia a todo el mundo. Si tomamos diez fans hipotéticos, y la forma en que las editoriales tradicionales enfocan cómo les presentan productos, nos encontramos con dos precios. Tenemos lo que se conoce como medio-caro (35$) y tenemos lo que se conoce como medio-barato (15$).

De estos fans, es posible que dos no puedan permitirse ninguna de las ediciones. De los ocho restantes, cuatro podrían decantarse por la edición medio-cara (en este caso, la tapa dura o un ebook más caro mientras exista la tapa dura). Cuatro podrían elegir el medio-barato (rústica, o ebook cuando el precio baja para ponerse a la par). Hemos ganado 200$.

Con todo, si en vez de eso creáramos cuatro opciones, cubriríamos mucho mejor los deseos de los fans. Crearíamos una opción barata en formato ebook a 10$, o un libro de bolsillo al mismo precio. Podríamos mantener la edición medio-cara como una bonita edición rústica de mayor tamaño (15$). Podríamos mantener la versión medio-cara como una tapa dura (35$). Y podríamos crear una versión cara como la encuadernada en piel o con merchandising (100$).

Lo que nos encontramos en economía es que algunas personas (digamos una de cada diez) querrán la edición realmente cara. Digamos que uno de cada cuatro en la categoría tapa dura se cambia a comprar la opción barata, ya que ahora las lanzamos de forma simultánea, y no tienen que elegir entre comprar un producto caro que no quieren o leer el libro un año más tarde. Asumimos que tal vez dos de la categoría rústica se mueven hacia la edición barata, porque lo que siempre quisieron era una copia descartable, y simplemente comprarán la edición más barata disponible. Pero dos en esa categoría eligen la edición rústica más bonita de 15$ porque quieren algo bonito para su estantería, pero no la edición tapa dura que es más cara. Y luego las dos personas que no podían permitirse comprar el libro antes, ahora se animan a comprar la edición barata.

Nuestra distribución de fans final es:

100$: Un fan

35$: Dos Fans

15$: Dos Fans

5$: Cinco fans

¿Cuánto hemos ganado?  225$. Hemos ganado más dinero, y lo hemos hecho mágicamente haciendo más felices a los fans. Los dos que antes no podían hacerse con los libros, ahora pueden. Los que estaban comprando ediciones que realmente no querían, ahora tienen las ediciones que quieren. Y luego está el fan que realmente quería comprarlo y tener algo guay para su estantería. Todos han conseguido un producto que les gusta más.

Esto es lo que vemos que pasa ahora mismo en el Kickstarter. No tengo que cobrar 15$ o 16$ por mis ebooks, ya que es el precio de Tor para mis novelas más cortas durante el lanzamiento. Puedo ofrecer una variedad de precios. Todavía no puedo producir ediciones rústicas, ya que eso sería demasiado como para que lo distribuyera mi gente. Pero puedo producir un audiolibro a un precio intermedio, y entre todos mis Kickstarters, puedo ofrecer ediciones en piel y/o packs de merchandising a precios más elevados para quienes los quieran.

Con este modelo de distribución, en vez de un modelo más rígido como el que lleva usando en Nueva York desde siempre, puedo ofrecer a todo el mundo algo más próximo a la experiencia que quieren. Todo el mundo está más contento. Pocas personas (idealmente ninguna) tienen que comprar una edición que no quieren para leer antes el libro, y lo cierto es que yo gano un poquito más. Esto es lo que creo que debería estar haciendo la industria editorial tradicional.

Abreviando: ¿Por qué hacer un Kickstarter para este proyecto?

Por muchos motivos. En primer lugar, quiero que mi equipo gane experiencia gestionando un libro de primera línea, o sea, un libro nuevo y no una reimpresión. Esto nos ayuda a construir una infraestructura y adquirir experiencia para llevarlo a cabo en el caso de que pasara algo catastrófico (colapso de la industria editorial tradicional, si Amazon quita mis libros de las listas, etc.) y asegurarnos de que tenemos el conocimiento necesario para realizar nosotros las gestiones. Eso hace que deje de tener un arma apuntando a mi cabeza.

En segundo lugar, quería demostrar algunas cosas a mis editores en Nueva York. Deberíamos incluir los ebooks junto a las ediciones impresas. Deberíamos ofrecer packs de merchandising junto a las nuevas ediciones en tapa dura. No deberíamos tener miedo de los libros digitales sin DRM. Creo que una de las mejores cosas que podríamos hace para ayudar a las librerías independientes es encontrar la forma de incluir un código para el ebook dentro de la edición tapa dura (para un libro libre de DRM, que se pueda leer en los dispositivos más utilizados). Obviamente, tenemos que superar el obstáculo de los que desaparecen cuando la gente ojea los libros, pero otras industrias han podido solucionarlo. Nosotros podemos solucionarlo también.

En tercer lugar, quiero contribuir a crear una alternativa a Amazon para los autores independientes. Es la plataforma reina en nuestro mundo actual, y persuadir a la gente para que cambie es difícil. Cada nueva persona que se da de alta en Kickstarter para comprar este pack es una que podría saltar y rebuscar entre otros proyectos editoriales. O al menos, es una persona que ahora está familiarizada con la plataforma, así que si otro autor dice: «Ey, voy a lanzar este libro en Kickstarter» ya tendrán una cuenta y es más posible que lo patrocinen.

Como nota, reconozco que algunas personas sienten que he recibido una atención inmerecida debido a este kickstarter, o que he ocupado el espacio de otros proyectos. Es posible que tengáis razón. Con todo, mi instinto me dice que más bien es lo contrario. Una marea que se alza, eleva todos los barcos. Creo que lo mejor que puedo hacer por los demás autores ahora mismo es persuadir a los lectores para que adquieran los libros directamente de los escritores. Traer cien mil personas más a kickstarter, muchas de las cuales jamás habían pisado la plataforma antes, va a conseguir (pienso) más por los autores a largo plazo que la mayoría de las otras cosas que podría haber hecho con mi tiempo. Ciertamente, publicar estos libros a través de mis canales tradicionales no hubiera cambiado nada para nadie.

No sé si Kickstarter es la solución perfecta para los problemas que he descrito en este artículo. Tiene sus propios problemas. Quiero decir, los diez proyectos principales que dejé atrás esta semana incluyen al menos un notorio desastre que no llegó a completarse (junto a otras historias trágicas). Los kickstarters de videojuegos parecen adolecer bastante de estos problemas. Kickstarter es un mal negocio para quienes no tienen una base de fans existente u otros medios para captar atención. Si eres un autor novel, es complicado que consigas convencer a la gente para que patrocinen un kickstarter de un libro sin un buen gancho. Por lo que es un mal sitio para lanzar nuevos talentos, algo que a pesar de todos sus defectos tanto Amazon como las editoriales tradicionales pueden hacer mucho mejor.

Más allá de eso, hacer un kickstarter que entrega un medio físico como hago yo es algo que está fuera del alcance de muchos autores, incluso algunos que venden lo mismo que yo en el mundo editorial. Tengo un equipo grande para completar los pedidos que he construido a lo largo de años para hacer llegar a la gente nuestras ediciones en piel y nuestro merchandising. Tengo un equipo editorial interno, publicidad y arte, e incluso ahora ya tenemos un director de RRHH. Os recomiendo que leáis este artículo de John Scalzi que aclara este punto. Es un hombre inteligente, y lo explica muy bien.

Baste con decir esto: posiblemente tengo el equipo de apoyo más grande que cualquier escritor en el mundo entero. E incluso así vamos a tener que trabajar muy duro y crecer para completar todas los pedidos.

A su vez, creo que es bueno tener opciones. Y si Kickstarter de transforma en una manera de ayudar a que los autores independientes puedan difundir digitalmente ebooks y audiolibros (esto último representa un coste muy elevado para muchos autores indie) sin tener que formar parte del sistema de Amazon… bueno, lo apoyo totalmente. De nuevo, no porque odio a Amazon. Amazon ha supuesto un balance positivo para el mundo de los libros y ha generado grandes oportunidades para los escritores. Estoy contento de que exista Amazon, y seguiré trabajando con ellos. Pero también necesitamos otras opciones. Incluso tener un lugar más donde poder auto-publicarse de forma realista sería maravilloso.

Este es un paso que podría tomar. Es algo que he querido intentar desde hace años. Ciertamente no seré el primero en intentarlo, ni siquiera el primer novelista de fantasía. Michael J. Sullivan utiliza Kickstarter desde hace casi una década para publicar sus libros independientes. Es un escritor excelente, y hace poco tuvo una campaña muy exitosa que merece atención.

No creo que esto sea una sentencia de muerte para la industria editorial tradicional (como algunos han dicho), ni siquiera creo que sea el evento significativo que vaya a cambiarlo todo. Pero sí creo que he demostrado algunas cosas, y que puede que esto me ayude a mí y a otros a abrir la puerta a futuros cambios.

La meta era probarme algo a mí mismo, a mi equipo, y a mis editores. Lo hemos hecho cómodamente.

Y, tormentas. Todavía tenemos dos semanas por delante.

Brandon

Apasionada de los comics, amante de los libros de fantasía y ciencia ficción. En sus ratos libres ve series, juega a juegos de mesa, al LoL o algún que otro MMO. Incansable planificadora, editora, traductora, y redactora.

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