Defendiendo el Elíseo (PARTE II)

Por Brandon Sanderson

 

Algo andaba mal. Jason recorrió con su mente la habitación, tratando de Sentir aquello que le estaba perturbando. La cafetería tenía alrededor de una docena de otros ocupantes, todos comiendo en silencio. La mayoría de ellos vestían la indumentaria de los trabajadores, de franela y mezclilla, que vibraba con una sinfonía irregular en la mente de Jason. Estudió sus rostros y no reconoció ninguno de ellos. ¿Qué le estaba molestando?

Una ráfaga de balas atravesó la ventana justo al lado de Jason. Llegaron demasiado rápido como para que su cuerpo reaccionara o esquivase, moviéndose con la increíble velocidad del armamento moderno.

Sin embargo, por muy veloces que fueran las balas, la mente de Jason era más rápida. Desplegó rápidamente una docena de invisibles hojas mentales que cortaron el aire. La fuerza de su ataque empujó las balas hacia atrás y además cortó cada una de ellas en dos. Hubo una serie de chasquidos audibles cuando las piezas rebotaron de vuelta en la ventana y cayeron luego al piso de la cafetería. Todo estaba en silencio.

El chico de la AUI se dejó caer en su asiento, su cara horrorizada mientras miraba la ventana y sus agujeros.

—¿Jason?—solicitó Lanna con urgencia—Jason, ¿qué ha pasado?.

Jason Sintió al otro lado de la ventana, pero el francotirador ya se había ido.

—No lo sé.

—¿Te ha disparado alguien?—Preguntó Lanna con preocupación.

Jason contempló los agujeros de bala: seguían un pequeño círculo en la ventana justo al lado de la cabeza del chico de la AUI.

—No—dijo—Han intentado matar al chico.

Los clientes de la cafetería corrían asustados, algunos gritaban, otros se escondían bajo los asientos. El chico de la AUI se miraba a sí mismo perplejo, como si no pudiera creer que todavía estuviese vivo.

—Fallaron todas—susurró el chico con asombro.

Jason frunció el ceño. ¿Por qué alguien intentaría matar a un agente de la AUI? ¿Por qué no centrarse en Jason? La CT era una amenaza mucho más peligrosa.

—¿Cómo has dejado que se acercase tan sigilosamente?—Inquirió Lanna.

—No esperaba recibir un disparo. Se suponía que se trataba de una misión sencilla—Luego, volviéndose hacia el chico, asintió—Vámonos.

El chico levantó la vista con sorpresa.

—¡Alguien ha intentado matarme! ¿Por qué?.

—No estoy seguro—repuso Jason. Recorrió con su Sentido la habitación una última vez, memorizando rostros. Al hacerlo, notó algo. Mientras que la mayoría de la gente se escondía o temblaba de miedo, alguien no parecía estar preocupado en absoluto. Una figura solitaria sentada en silencio en la parte de atrás de la cafetería. Era un hombre anodino con una nariz larga y un cuerpo fuerte. Observó a Jason con ojos interesados, ojos que parecían ligeramente desenfocados. Casi como si…

¡Imposible!  pensó Jason. Luego, sin molestarse en ver si el chico de la AUI lo seguía, se marchó del café.

—Debéis aceptar nuestras disculpas—instó Sonn. Las palabras del Ministro de Relaciones Exteriores de los Varvax se emitían a través de un programa de traducción, por supuesto, ya que el lenguaje Varvax consistía en clics y chasquidos suavizados con gestos de las manos. La figura en la pantalla de holovídeo era grande y cuadrada, y su piel brillaba como el cuarzo y el granito. Por supuesto, eso era solo el exoesqueleto: los Varvax en realidad eran pequeñas criaturas que flotaban en un baño de nutrientes sellado dentro de sus caparazones inorgánicos.

—Sonn—señaló Jason, recostándose en su silla—su gente es la víctima aquí. Vuestro embajador ha sido asesinado.

Sonn agitó una mano más parecida a una garra, un símbolo de negación.

—Debe comprender que él conocía los riesgos de vivir en una civilización subdesarrollada. Las criaturas de menor inteligencia no pueden considerarse responsables de sus actos de barbarie. Aún no habéis aprendido una manera mejor.

Jason sonrió para sí mismo. Comentarios como ese habían conseguido el desagrado de la humanidad hacía los Varvax y la mayoría de las otras razas alienígenas. No importaba que los comentarios fueran ciertos; de hecho, la verdad de tales declaraciones solo enfurecía más a la humanidad.

—Devolveremos lo que queda del cuerpo lo antes posible, Ministro Sonn—prometió Jason.

—Gracias, Jason de la Compañía Telefónica. Debe decirme: ¿cómo van sus esfuerzos hacia la civilización? ¿Ascenderá pronto su gente a la Inteligencia Primordial?

—Todavía nos tomará algo de tiempo, Ministro Sonn—contestó Jason.

—Sois un pueblo interesante, Jason de la Compañía Telefónica—manifestó Sonn, con sus garras frente a él en un gesto de petición.

—Podéis hablar.

—Hay tanta disparidad en lo que sois—dijo Sonn—Algunos de Inteligencia Primordial, otros de Tercera o incluso Cuarta inteligencia. Tal disparidad. Debe decirme; ¿aún está su gente convencida del poder de la tecnología?.

Jason se encogió de hombros exageradamente, a los Varvax les gustaba observar e interpretar los gestos humanos.

—La humanidad cree en la tecnología, Ministro Sonn. Le será muy difícil aceptar otra forma.

—Por supuesto, Jason de la Compañía Telefónica. Hablaremos el uno al otro de nuevo.

—Hablaremos de nuevo—dijo Jason, apagando el holovídeo. Se sentó durante un momento, Sintiendo la habitación a su alrededor. Ya nunca podía relajarse por completo; lo echaba de menos. Si dejaba que su concentración cayera, la oscuridad se abatiría sobre él.

—Ciertamente están seguros de si mismos, ¿verdad?—Preguntó Lanna al oído.

—Tienen razón para estarlo—respondió Jason—Siempre ha sucedido tal y como esperan. Una raza descubre la FTL de Transmisión Citónica al mismo tiempo que alcanzan una civilización pacífica.

—Si tan solo no fueran tan malditamente ingenuos—apostilló Lanna—Una parte de mí desea tener tres diplomáticos Varvax, una mesa de juego y una gran cantidad de tecnologías ‘inútiles’ con la que podría engañarles.

—Ese es el problema—dijo Jason—Hay un poco de eso en todos nosotros.

—¿Qué pasa si están equivocados, Jason?—Preguntó Lanna—¿Qué pasa si viajamos a FTL antes de ser civilizados?.

Jason no respondió, no sabía la respuesta.

—Busqué al chaval por ti—ofreció Lanna.

—Continúa—dijo Jason, levantándose y recogiendo sus cosas. El ataque del día anterior todavía lo tenía preocupado. ¿Fue un intento de asustar a Jason? ¿De qué?

—El día que te fuiste, un joven agente de la AUI llamado Coln Abrams desapareció de las instalaciones de entrenamiento de la Agencia en Júpiter Catorce—explicó Lanna—Robó algunos sofisticados equipos de monitorización. La AUI emitió varias órdenes en su contra, pero no están mirando tan lejos, aparentemente no esperaban que llegase a Vísperas.

—No es exactamente un lugar ideal de vacaciones—señaló Jason mientras se acercaba a la ventana e intentaba imaginar cómo sería la ciudad a ojos normales. Sería oscuro, decidió, la mayor parte no le vibraba mucho. Oscuro y alto, como una ciudad construida enteramente de callejones. Las luces eran escasas e insuficientes, y el aire siempre olía a moho. Siempre parecía estar unos grados por debajo de la temperatura estándar también, como si el vacío del espacio estuviera más cerca, más ominoso, de lo que realmente estaba.

—Entonces—dijo Lanna—tenemos a un delincuente buscado. ¿Podemos entregarlo?

—No—replicó Jason, girándose de la ventana. Se puso el chaquetón y las gafas oscuras.

—Vamos, entreguémosle—insistió Lanna—De hecho, es probable que fuera la AUI quien intentó matarlo ayer.

—No trabajan de esa manera—repuso Jason, caminando hacia la puerta—¿Tienes protegidas mis autorizaciones?

—Sí—dijo Lanna.

—Bueno. Vuelve a conectar al chaval y vámonos.

La imagen estaba borrosa y mal revelada. Lamentablemente, era lo mejor que tenía. Coln caminó alrededor de la gran holoimagen, estudiándola como lo había hecho cientos de veces antes. La respuesta estaba ante él, podía sentirlo. La imagen contenía un secreto. Sin embargo, Coln, como miles de otros, no podía determinar cuál podía ser.

La imagen había sido tomada por el único espía que se había infiltrado en la sede central de la CT. Era una imagen de una sencilla habitación blanca con un aparato cubriendo la pared trasera. Ese aparato, sea lo que fuere, proporcionaba energía a todas las comunicaciones FTL de la humanidad.

Era el mayor secreto de la era moderna. La humanidad había intentado durante casi dos siglos romper el monopolio de la CT en la comunicación FTL. Lamentablemente, ninguna avance en investigación había sido capaz de duplicar la extraña tecnología de la CT y hasta que alguien lo hiciera, la humanidad estaría en deuda con un tirano.

¡Tiene que estar aquí! Coln pensó, mirando la concluyente imagen. Caminó alrededor para mirar desde varios ángulos. Si no estuviese tan borroso. Miró detenidamente la holoimagen. Un guardia de seguridad estaba sentado contra el lado derecho de la habitación, mirando en dirección al fotógrafo. Parecía que había varios afloramientos cilíndricos en la lejana pared, ¿relés de algún tipo? Uno era más grande que los otros, y de color oscuro. ¿Era eso la respuesta?

Coln suspiró. Hombres mucho más entendidos en tecnología que él habían tratado de diseccionar la imagen, pero ninguno había sido capaz de sacar conclusiones decisivas. La imagen era demasiado confusa para ser de mucha utilidad. Había pasado toda la mañana tratando de decidir por qué alguien trataría de matarlo. Solo había podido llegar a una conclusión: que por alguna razón, Write había ordenado su asesinato. El agente de la CT había sido quien había obligado a Coln a sentarse a su lado, en el lugar donde el asesino había disparado. La CT estaba detrás de alguna manera. Excepto que el asesino falló, pensó Coln. Debe haberlo hecho a propósito. Write quería espantarme. Actuó como si no le importara si yo lo seguía, luego trató de asustarme. Coln asintió. Tenía sentido, en algún modo retorcido propio de la CT. Y si Write no lo quería cerca, entonces Coln tenía que asegurarse de permanecer con él.

—Despierta, chaval—la voz de Lanna restalló repentinamente en su oído.

—Estoy despierto—dijo Coln, erizado ante la referencia a su edad: con veintitrés años no era lo suficientemente joven como para ganarse el epíteto de “chaval”. Al menos los otros dos habían dejado de darle conversaciones tontas. Cuando no querían que escuchase, simplemente lo excluían por completo.

—El gran hombre se marcha—dijo Lanna con su voz desafiante. Coln comenzaba a preguntarse por qué Write la aguantaba—Dice que puedes ir con él, pero solo si puedes mantener el ritmo.

Coln maldijo, poniéndose la chaqueta.

—Ah, y Coln—añadió Lanna—intenta no robarle nada. Jason está apegado a su equipo.

Coln se sonrojó. ¿Cuánto sabían?

Salió corriendo al pasillo justo a tiempo para ver la oscura figura trajeada de Write doblar en una esquina. Coln avanzó por el piso, alcanzando al agente. Write apenas le saludó. Caminaron en silencio hasta el final del pasillo, luego tomaron un ascensor privado hasta el vestíbulo. Las exuberantes alfombras y el rico mobiliario daban a entender que estaban lejos de los barrios marginales del día anterior.

—Entonces, ¿qué es?—Preguntó Coln mientras salían a la calle de telanio plateado. La calle, como siempre, estaba débilmente iluminada, aunque cientos de luces brillaban desde ventanas y señales. Vísperas estaba a oscuras, pero no dormía.

—¿Qué es qué?—​​Preguntó Write mientras un aeromóvil, obviamente alquilado, se detenía frente al hotel.

—¿Cuál es tu propósito aquí, Write?—Preguntó Coln, subiéndose a la parte trasera del automóvil junto al agente—¿He de suponer que sabías algo sobre la muerte del embajador?.

—Supones mal—dijo Write mientras el aerotaxi comenzaba a moverse—El asesinato del embajador fue una coincidencia.

Coln levantó una ceja con escepticismo.

—Créeme o no, en realidad no me importa.

—Entonces, ¿por qué estás aquí?—Preguntó Coln.

Write suspiró.

—Díselo.

—Pasó hará menos de dos meses atrás, chico—dijo Lanna—Una científica llamada Denise Carlson desapareció del laboratorio experimental de la CT en Vísperas.

Coln frunció el ceño ante el comentario, rebuscando en su memoria. Prestó atención a todo lo que la Agencia conocía sobre la CT. Rememoró algo sobre la desaparición de la científica, pero no había parecido muy importante.

—Pero—dijo Coln—nuestros informes decían de ella que no era más que una asistente de laboratorio. La oficina central de la CT apenas le prestó atención a su desaparición, decía que había sido víctima de un asalto callejero común.

—Bueno, al menos alguien presta atención a los acontecimientos recientes—dijo Lanna.

Write resopló.

—Puede que preste atención pero debería haberse dado cuenta de que cualquier historia que minimicemos es mucho más importante de lo que parece.

Coln se sonrojó.

—Entonces, ¿has venido a buscar a esta Denise Carlson?

—Incorrecto—dijo Lanna—Es por eso que partió, pero ya no es el objetivo. Mientras Jason estaba en camino localizamos a la señorita Carlson. Hace menos de dos semanas, las autoridades recogieron a una mujer que encajaba con su descripción. Fue diagnosticada con graves problemas mentales e ingresada en una sala de tratamiento local.

—Así que . . . —Dijo Coln.

—Así que estoy aquí para recuperarla—dijo Write—Nada más. Vamos a llevarla de vuelta a Júpiter Catorce para que pueda recibir el tratamiento adecuado. Mi papel es el de un simple mensajero de entrega.

Write sonrió levemente, girando sus gafas negras hacia Coln.

—Es por eso que estoy dispuesto a dejar que vengas conmigo. Has sacrificado tu carrera para poder ver como escolto a una paciente mental.

Jason entró al hospital, un deprimido Coln siguiéndole la pista. El chaval seguía haciendo preguntas, convencido de que las acciones de Jason tenían un propósito mayor dentro de los “planes maestros” de la CT. Jason comenzaba a arrepentirse de haberle traído; lo último que necesitaba era que otra persona le parloteara.

La enfermera de recepción elevó la mirada con sorpresa cuando entró, sus ojos se movieron hacia el plateado alfiler de su solapa.

—Señor. ¿Flippenday?—Preguntó ella.

Apenas vaciló ante el horroroso nombre.

—Soy yo. Muéstreme al paciente.

La enfermera asintió, dejando el escritorio a otro asistente e indicándole a Jason que la siguiera. Vestía de blanco, un color rugiente y descarado. Para otros, el blanco era neutral, pero para Jason era la elección más chillona. Mejor el sutil zumbido del gris. Las paredes también eran blancas y los pasillos olían a líquidos de limpieza.

¿Por qué hacen eso? Jason se preguntó, sacudiendo su cabeza ligeramente. ¿Creen que hará que sus pacientes se sientan como en casa? ¿Esterilidad sin vida y blanco monocromático? Tal vez todo lo que estas personas necesitan para recuperar su cordura es un poco de color.

La enfermera los condujo a una habitación simple con una puerta cerrada con llave, aparentemente para seguridad del paciente.

—Me alegra que finalmente hayáis decidido venir—dijo la enfermera, con un leve tono de reproche en su voz—Contactamos con la CT hace semanas y la mujer ha estado esperando aquí todo ese tiempo. Sin parientes en la plataforma, uno pensaría que ustedes…

Enmudeció cuando Jason se volvió hacia ella. Con el tiempo, tras perder la vista, había aprendido que una mirada de descontento se podía lograr tanto con el porte de uno como con los ojos. Mientras miraba sin ver a la enfermera, la resolución de esta se debilitó y su voz perdió el tono de pocos amigos..

—Eso es suficiente—dijo Jason simplemente.

—Sí, señor—masculló la enfermera, lanzándole una mirada rencorosa mientras abría la puerta.

Jason entró en la pequeña y sencilla habitación. Denise estaba sentada al lado de un escritorio, el único mobiliario de la habitación junto a una cama y una cómoda. Ella miró a Jason con los ojos muy abiertos. Se parecía mucho a su holovídeo: era delgada, de cabello corto oscuro con rizos y vestía una sencilla falda y blusa.

Jason la había visto varias veces anteriormente. Denise había mostrado afinidad con CITO y estaba en la mitad de su entrenamiento. Antes era una vez una mujer directa y calculadora. Ahora parecía una joven ardilla que aún no había aprendido a temer a los depredadores.

—Dijeron que vendrías—susurró, las palabras torpes en su boca—¿Sabes quién soy?

Jason miró hacia la enfermera.

—Tiene amnesia—dijo la enfermera—Aunque no podemos determinar ninguna razón física para ello. Tiene también algún tipo de problema muscular, dificultades para mantener el equilibrio y controlar sus extremidades.

Denise lo demostró, incorporándose lentamente. Se tambaleó un poco mientras caminaba hacia adelante, pero logró mantenerse en pie.

—Ha tenido un progreso increíble—dijo la enfermera—Ahora puede caminar si no se mueve demasiado rápido.

—Denise, vienes conmigo—dijo Jason—Abrams, ayúdala a caminar”.

El chico levantó la vista perplejo. Jason no le dio tiempo a quejarse. Se dio vuelta y salió de la habitación. Abrams maldijo en voz baja pero hizo lo que le ordenó, dándole a la confundida Denise un brazo de apoyo mientras caminaban desde el hospital.

Casi habían salido cuando Jason notó algo. Nunca lo hubiera visto sin su Sentido. El hombre se escondía detrás de una puerta, apenas asomándose. Sin embargo, el Sentido era mucho más perceptivo que los ojos normales , Jason reconoció el rostro incluso a través de la pequeña rendija de la puerta. Era uno de los hombres del café, no el extraño hombre que se había sentado en el reservado, sino uno de los trabajadores corrientes.

Entonces, la han estado observando, pensó Jason mientras salía del edificio, el chaval y Denise siguiéndole. ¿Esperaban que revelara algo o sabían que yo iría por ella?

—No sé qué significa esto—dijo Denise, mirando el menú con sus grandes ojos. Levantó la vista, confundida.

—¿No puedes leer?—Preguntó Jason.

—No—respondió Denise.

—Aquí, déjame ayudarte—ofreció Abrams, leyendo la lista de artículos.

Jason se recostó, permitiéndose una leve sonrisa. El chico mostraba una devoción casi caballerosa hacía la mujer amnésica. Era moderadamente atractiva, de una manera empalagosa e inocente. Abrams solo estaba revelando la predisposición inherente de un joven humano, había visto a una mujer necesitada y estaba tratando de ayudarla.

Denise levantó su mano torpemente en un extraño gesto mientras Coln leía.

—Todavía no sé lo que significa.

—¿Ninguna de las palabras suena familiar?—Preguntó Jason, inclinándose hacia delante con interés.

—No.

—Pero puedes hablar—reflexionó Jason—¿Qué recuerdas?

—Nada—dijo Denise—No recuerdo nada, señor Flippenday.

Jason sintió vergüenza.

—Llámame Jason—masculló mientras Abrams le preguntaba a la chica qué tipo de comida le gustaba. Ella, por supuesto, no lo sabía.

Debería haber recordado más. La mayoría de los amnésicos recordaban algo, aunque solo fueran fragmentos.

—¿Qué piensas?—Jason susurró.

—Es extraño—dijo Lanna—Ha cambiado, viejo. Lo que sea que le hicieron, fue bastante meticuloso.

—Coincido.

Abrams ordenó para la chica y para si mismo. Eligiendo, Jason se fijó, dos de los artículos más caros en el menú. Sabía que Jason pagaría. Al menos el chico tenía estilo.

Mientras se sentaba, Jason pensó en el extraño hombre del café. No podía tener acceso a CITO. En ciento cincuenta años, nadie había descubierto la capacidad además de la CT. Pero ¿y si alguien lo hubiera hecho? ¿Qué pasaría si hubieran sabido de Denise y la hubieran capturado para tratar de descubrir lo que ella sabía? ¿Qué le habían hecho para obtener su conocimiento?

Sus reflexiones no lo llevaron a ninguna parte. Al final llegó la comida y Jason comenzó a comer. Prefería las comidas simples con poco desorden, por lo que había pedido un plato de pasta mezclado con una salsa muy ligera. Comió en silencio, pensativo, mientras observaba a un hombre a corta distancia regatear con el camarero por su factura.

No debería estar preocupado por la muerte del embajador. La policía probablemente descubriría que el asesinato lo había realizado algún grupo activista xenófobo. Eran comunes. Había quienes odiaban a otras especies por su supuesta superioridad, los que los odiaban porque pensaban que los alienígenas eran demasiado arrogantes y aquellos que los odiaban simplemente porque eran diferentes. El programa de apadrinamiento de estudiantes, donde los niños humanos serían enviados a otros planetas para aprender de otras especies, había sido derrotado tres veces en el Senado Unido.

La muerte del embajador probablemente no estaba relacionada con Denise. Jason debería irse, había demasiadas cosas que exigían su atención como para que él perdiera el tiempo persiguiendo pistas falsas. Este viaje ya había tomado demasiado tiempo.

Jason hizo una pausa. Denise se había dado vuelta y estaba mirando al hombre que estaba discutiendo sobre su cuenta. Este levantó su puño hacia el camarero, pronunció algunos insultos, y finalmente, dejó caer algo de dinero y salió del edificio.

—¿Por qué es así?—Preguntó Denise—¿Cómo puede estar tan enojado?”

—Así son las personas a veces—dijo Coln incómodo—¿Cómo está tu comida?

Denise bajó los ojos hacia el bistec. Había tomado varios bocados cohibidos, aunque Coln se había visto obligado a cortarlo por ella.

—Es muy…

—¿Muy qué?—​​Sugirió Jason.

—No lo sé—confesó Denise, sonrojándose—Sabe demasiado… fuerte. Uno de los sabores es muy extraño.

Jason frunció el ceño.

—¿Que sabor?.

—No lo sé. También era muy fuerte en la comida del hospital, aunque no dije nada. No quería ofenderlos.

—Descríbeme el sabor—dijo Jason. Algo cosquilleaba en el fondo de su mente, una conexión que debería haber hecho.

—Déjala en paz, viejo—dijo Abrams—Ha pasado por mucho.

Jason alzó las cejas ante el uso de ‘viejo’. Oyó a Lanna riéndose a través del enlace FTL. Ignoró a Abrams, volviendo la cabeza hacia Denise.

—Descríbeme el sabor.

—No puedo—dijo finalmente Denise—Debes entender, no sé lo que es.

Jason alcanzó el salero, luego roció un poco de sal en su mano.

—Prueba esto—ordenó.

Ella hizo lo que le pedían y luego asintió.

—Eso es. No me gusta mucho.

Abrams puso los ojos en blanco.

—Has descubierto que no sabe la palabra salado. ¿Y qué? No sabe cuáles son estos alimentos, ni siquiera cuál es su propio nombre.

Jason se recostó, ignorando al chico. Luego se volvió hacia su comida y continuó comiendo en silencio.

—He organizado vuestro viaje de regreso a Júpiter—dijo Lanna—Te irás en el barco de mensajería Excel a las 10:30 p.m., hora local.

Jason asintió para sí mismo. Se encontraba en su balcón, apoyándose contra la barandilla mientras escuchaba la voz de Lanna en su oído.

—La nave es buena y siempre puntual, como te gusta—dijo Lanna—Vuestro alojamiento es para dos personas.

Jason no respondió. Sentía Vísperas frente a él, sintiendo sus enormes edificios metálicos y sus numerosos pasillos. A veces, intentaba recordar cómo era ver. Trató de imaginar colores como imágenes en lugar de vibraciones citónicas, pero tuvo problemas. Había sido hacía tanto y sus ojos no habían sido muy buenos ya de base.

Vísperas estaba en movimiento a su alrededor: los aeroplanos volaban, la gente se movía en los pasillos, las luces parpadeaban intermitentemente. Era hermoso, en cierto modo. Era hermoso que la humanidad se hubiera expandido tan lejos, que hubiese encontrado una manera de prosperar incluso aquí, en medio del espacio, donde el sol no era más que otra estrella.

—No volverás aún, ¿verdad?—Preguntó Lanna en voz baja.

—No.

—¿Entonces piensas que la muerte del embajador podría estar relacionada?

—No estoy seguro—dijo Jason—Tal vez. Algo me está perturbando, Lanna.

—¿Sobre el asesinato?—Preguntó ella.

—No. Sobre nuestra científica Algo sobre Denise está… mal.

—¿Qué?

Jason hizo una pausa.

—No estoy seguro.Por un lado, aprendió a caminar y hablar demasiado rápido.

Lanna no respondió de inmediato.

—No estoy segura de qué decirte—dijo finalmente.

Jason suspiró, sacudiendo la cabeza. En realidad no entendía lo que quería decir tampoco. Se quedó en silencio por un momento, mirando el flujo de gente en una pasarela a poca distancia. Algo estaba mal, no podía decidir de qué se trataba, pero sabía lo que temía. Durante más de un siglo, la CT había mantenido el monopolio sobre CITO. No esperaba que la capacidad psíquica permaneciera limitada a la CT; de hecho su objetivo final era que no lo estuviera. Aquello para lo que él estaba trabajando era lo que temía.

—Jason—preguntó Lanna—¿alguna vez te ha preocupado que lo que estamos haciendo esté mal?.

—Cada día.

—Quiero decir—continuó Lanna—¿y si tienen razón? Tenasi, Varvax y el resto, todos son mucho más antiguos que la humanidad. Saben más que nosotros. Tal vez tengan razón, tal vez la humanidad se civilice antes de obtener el viaje FTL. Tal vez al mantener CITO alejado de ellos, nos mantenemos lejos de progresar como deberíamos.

Jason estaba en silencio junto al balcón, escuchando el sonido de niños corriendo por la pasarela. Niños, riendo. . .

—Lanna—dijo—¿sabes cómo la Coalición Interespecies de Monitorización clasifica qué clase de inteligencia tiene una raza?.

—No.

—Observan a los niños de la misma—explicó Jason en voz baja—Los mayores. Niños que han vivido el tiempo suficiente para comenzar a imitar a la sociedad que ven a su alrededor, niños que han perdido la inocencia de la juventud pero que aún no la han reemplazado con el miramiento y las costumbres de la edad adulta. En esos niños, puedes ver cómo es realmente una especie. A partir de ellos, los Varvax determinan si una especie es civilizada o bárbara.

—Y fallamos esa prueba—dijo Lanna.

—Por completo.

—Está bien—replicó Lanna—Cada raza falla durante la primera parte de su crecimiento. Llegaremos allí  al final.

—Los Tenasi apenas habían comenzado a usar la energía de vapor cuando hicieron su primer salto FTL—dijo Jason—Los Varvax no se quedaron atrás: aún no tenían computadoras. Ambas especies viajaron a otros planetas antes de aprender a enviar un transbordador al espacio.

Lanna se calló.

—Hemos estado en el espacio durante casi tres siglos—continuó Jason—Los Varvax dicen que la tecnología no es el camino: afirman que el desarrollo tecnológico tiene límites, pero que una mente consciente no tiene límites. Pero… Todavía me preocupo. Me preocupa que la humanidad encuentre la forma, de alguna manera. Siempre lo hemos hecho antes.

—Así que juegas al perro guardián—dijo Lanna.

Jason se detuvo por un momento.

—”Después se nos suelta—citó finalmente, en voz queda—por el Elíseo anchuroso, y unos cuantos ocupamos los campos felices hasta que el largo día, cumplido el ciclo del tiempo, limpia la impureza arraigada y puro deja el sentido etéreo y el fuego del aura primitiva”.(1)

—¿Homero?—Preguntó Lanna.

—Virgilio—Arriba, más allá de los edificios, más allá del aire, Jason podía Sentir las manchas de luz estelar en el cielo—El espacio es el Elíseo, Lanna. El lugar al que van los héroes cuando mueren. Los Varvax y los otros, han luchado y sangrado, al igual que nosotros. Al final se sobrepusieron a todo eso: pagaron su precio y se han ganado la paz. Quiero asegurarme de que su paraíso siga siéndolo.

—¿Jugando a ser Dios?.

Jason se calló. No sabía cómo responder, así que no lo hizo. Simplemente se levantó, percibiendo el paraíso arriba y Vísperas abajo.

Coln hurgaba en el bar de la habitación, buscando algo para beber. Por lo general no solía beber, pero normalmente no enfrentaba la pérdida de su trabajo y una probable prisión. Finalmente, se sirvió un pequeño vaso de whisky y se dirigió al balcón.

Se detuvo a mitad de camino de la puerta. Jason Write estaba apoyado en su propio balcón, a poca distancia. El hombre no lo miró, pero Coln aún sentía que lo estaban observando.

No dejes que te intimide, se dijo Coln a sí mismo. Se apartó de Write, indiferente, y se apoyó contra su propia barandilla del balcón.

Ir tras Write le había parecido una buena idea al principio. Coln se había sentido frustrado por la falta de información de la Agencia. Sabían que la CT les ocultaba tecnología, pero no tenían idea de qué era. Sabían que Write tenía algo esencial que ver en las operaciones de la CT, pero no estaban seguros de por qué. Querían continuar siguiéndole la pista, pero habían hecho demasiadas promesas. La Agencia  había estado lista para dejar a Write a su aire.

Coln suspiró, tomando un sorbo de su bebida. Había escogido la misión equivocada. Write planeaba salir aquel mismo día, llevándose a la desafortunada científica con él. Y entonces Coln se quedaría por su cuenta, un fugitivo y un tonto.

—Ese chico es tonto—dijo Lanna.

—Lo sé—murmuró Jason—Pero al menos tiene pasión. Y coraje.

—No es coraje…es arrogancia.

—Llámalo como quieras—apostilló Jason, percibiendo que el joven agente de la AIU se encontraba a corta distancia.

—Lo que es más—continuó Lanna—puede tener pasión, pero esa pasión es un odio hacia ti. He estado buscando. Parece que fuiste el centro de varios de sus proyectos de investigación cuando era un estudiante universitario. Ninguna de sus conclusiones fue halagadora, viejo. Deberías leer algunas de estas cosas…

Lanna continuó hablando, pero la mente de Jason se desvió. Sus pensamientos seguían volviendo a Denise. ¿Quién se la había llevado, y qué le habían hecho?

No entiende la violencia, pensó Jason. No entendía la violencia, y nunca había probado la sal. Hablaba con extrañeza, de una manera que resultaba casi familiar. No podía caminar ni usar sus músculos. Era casi…

Jason inhaló hondo, con sorpresa.

Casi como si estuviera acostumbrada a otro cuerpo.

—¿Qué?—Demandó Lanna.

—Denise Carlson está muerta—dijo.

—¿¡Qué!? ¿Qué le ha ocurrido?.

Jason guardó silencio por un momento.

—¡Jason! ¡Qué ha pasado!.

Jason la ignoró, giró y regresó a su habitación. Salió a zancadas a su pasillo, luego se dirigió a la habitación junto a la suya, no la de Coln, sino la del otro lado. Abrió la puerta, sin molestarse en llamar.

Denise se sentó con sorpresa, pero se relajó cuando se dio cuenta de quién era. Jason pasó junto a ella sin decir una palabra, caminando hacia el panel de control de su habitación. Introdujo algunos comandos, y la luz en la habitación se hizo mucho más brillante, las bombillas volviéndose levemente de color rojo.

—¿Qué tal así?—Le preguntó, volviéndose hacia ella.

Denise lo miró confundida.

—Es agradable. Se siente bien por alguna razón.

Jason asintió una vez. La luz era lo suficientemente brillante como para que la mayoría de la gente lo encontrara muy incómodo; para Jason, era un rugido virtual.

—Por favor—dijo Denise, extendiendo sus manos hacia adelante—Dime a mí qué estás haciendo.

Sus manos se movieron hacia delante… en el gesto de súplica de los Varvax. Debería haberlo visto antes.

—Jason, me estás volviendo loca—dijo Lanna en su oído.

—Esta no es Denise Carlson—respondió Jason en voz baja.

—¿Qué?, ¿quién es?.

—Su nombre es Vahnn—explicó Jason.

De repente, Coln se abrió paso hacia la habitación. Inmediatamente se protegió los ojos de una luz que imitaba a un sol áspero y cálido, que requería un caparazón cristalino fuerte para proporcionar protección.

—¿Qué estás haciendo, maníaco?—Dijo Coln, empujando a Jason y cambiando los controles de la habitación. Luego se volvió hacia Denise—¿Estás bien?

—Yo…—Dijo Denise—Sí, ¿por qué no lo estaría?

Coln volvió sus ojos duros hacia Jason. Luego se detuvo, frunciendo el ceño.

—¿Qué?—Preguntó Jason.

—¿Por qué me miras así, Write?—Exigió Coln.

—¿Como qué?

Coln se estremeció.

—Tus ojos … es como si estuvieras mirando más allá de mí. Como si…

Jason buscó inconscientemente su rostro, buscando unas gafas de sol que no estaban allí. Había olvidado que no las estaba usando. Salió de la habitación avergonzado, corriendo hacia el pasillo.

No debo dejarlo ver,  él no debe saber. Se burlará de mí. Se reirá…

Coln se quedó atrás, mirando con confusión mientras se arrodillaba junto a la criatura que tenía el cuerpo de una mujer y la mente de un alienígena.

—No es posible—dijo Lanna.

—Dijeron eso sobre los psiónicos hace años—dijo Jason, caminando a grandes zancadas por una pasarela fuera del hotel.

—Pero, es solo que…

—¿El qué?

Lanna suspiró de frustración.

—Está bien, supongamos que estás en lo cierto. ¿Quién haría algo así? ¿Por qué cambiar la mente de alguien por la de un extraterrestre? ¿De qué les serviría?

—Los Varvax son los citónicos más avanzados en la galaxia—expuso Jason, hablando en voz baja mientras pasaba entre la gente en las oscuras calles de Vísperas.

—¿Así qué?

—Así que—prosiguió Jason—¿qué podrías aprender si pudieras pasar unos años en la cabeza de un Varvax? ¿Qué pasaría si pudieras entrar en un cuerpo Varvax de alguna manera e infiltrarte en su sociedad? Alguien intentó hacerse con un huésped Varvax, pero algo salió mal. El cuerpo que robaron fue asesinado, o tal vez la transferencia salió mal. Luego se deshicieron del cuerpo Varvax y dejaron a Denise deambulando por las calles.

—¿Pero por qué Denise?

Jason hizo una pausa.

—No lo sé. Tal vez era una de ellos, una espía de algún tipo. Cuando surgió una oportunidad mejor, la tomó.

—Eso es un razonamiento débil, viejo.

—Lo sé—admitió Jason—Pero no puedo pensar en nada más ahora mismo. Todo lo que sé es que la mujer que está en mi habitación no es humana. Actúa como un Varvax, piensa como un Varvax y hace gestos como un Varvax.

—Habla inglés—señaló Lanna.

—Muchos Varvax estudian inglés—dijo Jason—O, al menos, lo entienden. Encuentran los idiomas hablados interesantes. Además, tal vez su cuerpo conservaba una comprensión residual del habla y el movimiento.

—Tal vez—dijo Lanna, sonando poco convencida—¿A dónde vas?.

—Ya lo verás—Jason continuó su camino durante una corta distancia hasta que llegó al hospital psiquiátrico. Entró, la misma enfermera sentada detrás del escritorio. Ella alzó una ceja, confundida y un poco con desaprobación.

Jason la ignoró, caminando hacia la instalación en sí.

—¡Señor!—le llamó ella—¡No puede entrar ahí! Señor, usted no tiene. . .—Su voz se apagó, pero pronto comenzó a llamar a la seguridad.

—¿La enfermera?—inquirió Lanna, escuchando—¿Has vuelto al hospital? Entonces, ¿finalmente has admitido que estás loco y has decidido ingresarte tú mismo?

Los camilleros, enfermeras e incluso algunos pacientes comenzaron a asomarse al pasillo. Será mejor que esté aquí, pensó Jason. Justo después de que se le ocurrió la idea, sintió una cara familiar asomando por una de las habitaciones.

—Por favor avisa al Departamento de Policía de Vísperas, Lanna—dijo Jason—Están a punto de recibir un aviso de un loco atacando a uno de los ayudantes de este hospital. Por favor, dí que lo ignoren.

—Jason, eres un hombre muy extraño.

Jason sonrió, luego giró e irrumpió en la habitación. Varios camilleros saltaron sorprendidos ante la entrada de Jason: la sala blanca y zumbante era una especie de salón de empleados. El camillero, el que Jason había visto en el café, inmediatamente se giró para correr. Jason saltó hacia adelante y agarró al hombre con una mano, luego lo hizo girar.

El hombre luchó, pero un rodillazo en la ingle lo detuvo. Jason se quitó las gafas, luego agarró la cabeza del hombre con ambas manos y la giró hacia él.

—¿Quién te envió?—Preguntó Jason, mirando al hombre con sus ojos ciegos.

El hombre le devolvió la mirada desafiante.

—Ah, ya veo—dijo Jason, sosteniendo la cabeza del hombre con ambas manos—Sí, puedo leer tus pensamientos con facilidad. Muy interesante. Ah, y sí. Entonces intercambiaron sus mentes, ¿verdad? No sabía que eso fuera posible. Gracias, has sido de gran ayuda.

Jason liberó la cabeza del sorprendido hombre.

Lanna resopló en su oído.

—Jason, a menos que hayas escondido algunos poderes extraños durante mucho tiempo, esa fue la mayor cantidad de mentiras que he escuchado.

—Sí—dijo Jason, volviendo a ponerse las gafas y saliendo de la habitación—Pero ellos no lo saben.

—¿Cuál es el punto?—Preguntó Lanna.

—Ten paciencia—la reprendió Jason, levantando las manos cuando los guardias de seguridad entraron al pasillo—Ya me marchaba—manifestó, luego los empujó y salió del hospital.

De vuelta en el hotel, Jason reunió a Denise y Coln en su habitación. Una lo miraba con la habitual confusión en sus ojos abiertos, el otro con la habitual hostilidad. Jason se quitó su alfiler y se lo entregó a Coln.

—Hay una nave alquilada para Júpiter Catorce—dijo Jason—Estate dentro cuando se vaya, y lleva a Denise contigo. Ve a la oficina de la CT y te protegerán de la Agencia.

—¿Qué hay de ti, Write?—Preguntó Coln con desconfianza.

—Si estoy en lo cierto, debería irme a otra parte en breve. Deberías moverte, la nave parte en menos de una hora.

Coln frunció el ceño. Jason podía sentir la aprensión en su rostro. No quería aceptar la ayuda de la CT, pero tampoco quería enfrentarse a la justicia de la Agencia. Con suerte se encargaría de la seguridad de Denise.

Después de un breve debate interno, Coln asintió y se levantó.

—Lo haré, Write. Pero primero quiero que me digas algo. Contesta a una pregunta.

—¿Qué?.

—¿Tenéis lo que todos dicen que tenéis?

Jason frunció el ceño.

—¿Tener qué?

—Motores FTL—explicó Coln—¿Tiene la CT la tecnología para crearlos o no? ¿Habéis ocultado el secreto de los viajes FTL al resto de la humanidad?

Jason hizo una pausa.

—Estás haciendo la pregunta incorrecta—dijo finalmente.

La expresión de Coln se ensombreció.

—Sabía que no responderías—afirmó, volviéndose hacia la silla de Denise—Vamos, Denise.

Denise no se movió. Se dejó caer en su silla, con los ojos cerrados.

—¡Denise!—Exclamó Coln con urgencia, arrodillándose junto a ella. Parecía estar respirando, pero…

Jason comenzó a sentirse mareado, y notó un leve aroma en el aire. Maldijo en voz baja, girándose para cruzar la habitación. Se tambaleó hacia la mitad de la puerta, perdiendo el equilibrio. Apenas sintió tocar el suelo.

Trabajan rápido. Debían estar ya preparados para gasearnos…

Fin segunda entrega

NOTAS DE TRADUCCIÓN

1)Toparme con una cita de la Eneida de Virgilio ha sido un pequeño quebradero de cabeza y reto.

En el texto original, como es lógico, tal cita aparece en su traducción al inglés por lo que realizar una traducción al castellano en este caso no procedía. Así que me ha tocado buscar la traducción al castellano ya existente de este clásico.

About Author

Vanahian

Friki, padre, intento de informático reciclado, diseñador gráfico obsoleto… Empezó como aficionado al género fantástico hace casi treinta años y desde entonces no ha parado. Durante años participó como colaborador y moderador en la extinta web los Espejos de la Rueda (dedicada al fallecido escritor Robert Jordan, de la Rueda del Tiempo) y desde hace dos o tres administra junto a otros locos obsesos de Sanderson y el Cosmere el grupo de facebook oficial de Brandon Sanderson España…. Y desde hace unos meses con el proyecto que supone la web de Cosmere. A parte de la literatura fantástica emplea su tiempo de ocio en cómics, series y videojuegos (sobretodo mmorpgs) y cuando las musas quieren, en dibujar y escribir. “¡Un saludo cosmeritas! y espero que nos ayudéis a hacer crecer esta web”. Cosmerepedia andante, Señor de la Rueda, redactor, y moderador de los foros.

Leave A Reply