Anotaciones a las obras de Brandon: Elantris – Título

Os sorprendería lo mucho que se puede decir sobre el título de este libro. Dar nombres a los libros es uno de los más frustrantes, y más satisfactorios, elementos de la escritura. Soy más afortunado que otros autores, lo sé (con la mayoría de mis libros, los nombres me vienen con facilidad). A veces, incluso tengo el título antes de escribir el libro. En realidad esto me ha pasado tan solo una vez, pensando sobre la frase “El Camino de los Reyes”, y pensé: “Tío, ¡eso sería un gran título para un libro!”.

Elantris ha contado con varios títulos. Durante la fase de primer borrador, lo llamé simplemente “SPIRIT”. Sabía que el nombre del personaje principal se basaría en el personaje para Espíritu, y que ese sería también el nombre que tomaría para sí mismo cuando estuviera en el exilio. Nunca fue mi intención que este fuera el título definitivo para el manuscrito, pero así fue como llamé a todos los archivos cuando estaba tecleando el trabajo.

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Aquellos de vosotros que hayáis leído el libro, os daréis cuenta del especial significado de “Espíritu” (o Aon Rao, como se le acabaría conociendo eventualmente) en el clímax de la historia. Hablaré más al respecto en breve.

[plegar]

Bien, conforme iba escribiendo la historia, me di cuenta de que necesitaba un título mejor. La elección más obvia era trabajar de alguna manera en el nombre de la caída ciudad mágica que era el centro del libro. Bueno, me avergüenza admitir esto, pero el nombre original de la ciudad “Elantris” en realidad fue “Adonis”. No estoy seguro de en qué estaba pensando. A veces, cuando te vienen un montón de nombres fantásticos, creas palabras que tiene una cierta connotación, o conexiones imprevisibles. En ese caso, ni siquiera estaba pensando en el mito griego. “Ado” era simplemente el Aon que escogí como base para el nombre de la ciudad, y “Adonis” (pronunciado con una “A” larga y una “O” larga) fue la palabra que surgió de aquel Aon.

Así pues, llamé al libro El Espíritu de Adonis, con la esperanza de jugar con el nombre de Raoden.

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Con todo, fue un triple juego de palabras. Incluí esta línea “El espíritu de Adonis” en el clímax, cuando Raoden se da cuenta de que la propia ciudad formaba un Aon Rao gigantesco.

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Entonces me sacudió. Adonis, de la mitología griega, fue un hombre hermoso amado por Afrodita. La palabra se ha convertido en una especie de paradigma para un bello (casi perfecto) espécimen de la especie masculina. Y sin quererlo, había puesto su nombre a mi libro.

Solo digamos que lo cambié bastante rápido. En cualquier caso, necesitaba un nuevo nombre para la ciudad. Jugueteé con varias combinaciones distintas de Ado, pero de alguna manera acabé intentando diferentes sonidos y combinaciones. Afortunadamente, acabé con la palabra “Elantris“. Tan pronto como la escribí, supe que esa era mi ciudad. Sonaba majestuoso sin resultar arrogante, y tenía esa especie de sensación mitológica (rememorando ligeramente a Atlantis). Cambié el nombre del libro a El Espíritu de Elantris, y continué.

Mas tarde llegó el momento de enviar el manuscrito. Había recibido comentarios sobre el libro (gente a quien le había gustado “Elantris”, pero a quien lo de “espíritu de” no le acababa de convencer). Intenté varias iteraciones, e incluso remití algunas cartas de consulta denominando al libro El Señor de Elantris. Para mi gusto, eso tenía un sabor muy a cliché fantástico, y eventualmente retomé El Espíritu de Elantris.

Al final, el libro se vendió. A estas alturas, mi editor (Moshe Feder) sugirió que acortáramos el título a simplemente Elantris. Recordando como otras personas no se habían sentido impresionadas con el “espíritu de”, accedí. Ahora que  he visto las letras de la portada y he trabajado con él como Elantris durante algún tiempo, estoy muy contento con el cambio. El nuevo título tiene más gancho, y hace que el libro suene más majestuoso. Conseguí mantener una referencia a mi viejo título, ya que la tercera parte del libro se llama “El Espíritu de Elantris”.

Por supuesto, ni siquiera este título se libra de los problemas. Hay personas que tienen problemas para deletrearlos cuando pronuncio el título, y algunos piensan en el coche llamando “Elantra”. En una mesa redonsa, incluso hubo una persona que no me entendió, pensando que el libro que se llamó “The Laundress”. Ese sería realmente, un libro totalmente distinto…