Anotaciones a las obras de Brandon: Elantris – Capítulo 03

Hay cierta división entre los lectores sobre su punto de vista de personaje favorito. Una parte escoge a Raoden, pero creo que la mayoría se inclina por Hrathen. Después de todo, creo que es posiblemente el mejor villano que he escrito jamás (N.T.: recordad que estas anotaciones hablan sobre su primer libro publicado en 2005, y mucho ha llovido desde entonces). Su personalidad se plasma bastante bien en este primer capítulo, y creo que podría tener a introducción más fuerte (al menos en cuanto a personalidad) de los tres.

El capítulo tercero marca el fin de la primera “triada de capítulos”.

Las triadas de capítulos son uno de los elementos estructurales principales de esta novela. Los puntos de vista rotan de Raoden a Sarene a Hrathen, en orden, capítulo tras capítulo. Cada uno de los tres capítulos del grupo cubre más o menos el mismo marco temporal, por lo que pueden solaparse, y a veces podemos ver la misma escena desde dos puntos de vista distintos (fijáos el momento en el capítulo dos, en el que Sarene ve a Raoden siendo llevado a Elantris, vistiendo los atuendos de sacrificio).

Siempre seguimos este mismo formato, yendo de Raoden, a Sarene, a Hrathen.

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Esto pasa hasta que el sistema se rompe hacia el final del libro, pero ya llegaremos a eso.

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Y, puede que os hayáis dado cuenta de que los Aones al principio de los capítulos permanecen siendo el mismo durante tres capítulos, antes de cambiar. Por lo tanto, cada triada tiene un Aon distinto que la marca (tuve que luchar un poco para conseguir que Tor lo permitiera. La decisión final era suya, pero una vez se dieron cuenta de lo que intentaba hacer, les gustó la idea y la aprobaron). La colocación de los Aones está un poco oculta, lo reconozco, pero podría ser divertido para quienes se den cuenta (también se vuelven más complejos cada vez, construidos a base de más y más trazos de Aon Aon, conforme las triadas progresan. Hay algunos Aones especiales marcando el principio de las secciones).

Más adelante hablaré al respecto de las triadas de capítulos. Podéis leer más sobre mi teoría relativa al formato en el epílogo de Elantris (que eventualmente debería aparecer en la sección de “material” de Elantris). Quizás también escriba un ensayo específicamente sobre el formato y los retos que supuso.

En cualquier caso, volvamos con Hrathen. Al crearle, mi esperanza era la de presentar un antagonista para la historia que fuera creíble, comprensible y empático. Es un buen hombre, a su propia manera ( y desde luego, está comprometido). No quiere destruir el mundo: quiere salvarlo. No es culpa suya el estar sirviendo a una malvada fuerza imperial.

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Aun así, Hrathen tiene la evolución de personaje más interesante de la historia. Raoden y Sarene, a pesar de sus muchos atributos interesantes, son los dos personajes más estáticos que he diseñado. Este libro no trata sobre su crecimiento como personas, si no subre su habilidad para superar sus desesperados pronósticos. Hrathen, por otro lado, tiene una oportunidad real de crecer, aprender, y cambiar. Quizás esto sea lo que le convierte en el favorito de la gente. Sin lugar a dudas, eso le hizo el favorito de la crítica.

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Tan solo puedo pensar en otros dos libros que haya escrito (de dieciséis) que haga uso de una “bomba de tiempo” tan marcada como la de Elantris. Tres meses para convertir el reino, o Wyrn lo destruirá. Es una motivación bastante grande. A veces, las bombas de tiempo pueden parecer forzadas, e intenté hacer que esta pareciera lo más realista posible.

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Más adelante, cuando descubrimos que, en realidad, Hrathen jamás tuvo pensado convertirse, creo que este límite de tres meses cobra mucho más sentido.

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