Anotaciones a las obras de Brandon: Elantris – Capítulo 01

Hay un par de cosas interesantes sobre este capítulo. Para empezar, originalmente no se iniciaba con Raoden despertándose. Cuando empecé a escribir el libro, lancé a Raoden a la ciudad directamente, en la primera línea. La línea original era: “No fue hasta que Raoden escuchó cerrarse la puerta tras de sí, estruendósamente, con un estremecedor eco de rotundidad, que se dio cuenta de que había sido condenado.”

Aunque esta línea funcionaba muy bien, me di cuenta de que tenía que escribir un extenso flashback mostrando cómo se despertaba y asustando a la sirvienta, etc. Al final, comprendí que esta era una estructura demasiado pesada y que no favorecía la velocidad de la novela, si no que por el contrario, la ralentizaba. Así que reescribí la escena para tener a Raoden levantándose, viendo Elantris, y dándose cuenta de que había sido alcanzado por el Shaod.

Mis libros tienden a contener lo que se conoce como “curvas de aprendizaje”. En otras palabras, lleva un tiempo familiarizarse con ellos. La fantasía en general tiene curvas de aprendizaje, y yo no suelo escribir novelas de literatura fantástica corrientes, me gusta desafiar al género un poco, introduciendo escenarios extraños y sistemas mágicos irregulares. Debido a ello, debo tener mucho cuidado con el principio de mis libros para no abrumar al lector. Este libro fue un buen ejemplo. Tomar las cosas con un poco más de calma, ofreciendo al lector una aproximación más cautelosa a Elantris, demostró ser la mejor ruta.

Para mi felicidad, eventualmente me las ingenié para mantener la línea original con su sensación pegadiza. No suelo hacer cosas como esta, no creo en la idea estándar de “gancho”. De todos modos, cuando pensaba sobre este libro, las primeras frases de los primeros tres capítulos fueron de las primeras cosas que se me ocurrieron. Estas tres líneas se convirtieron en el pilar para la forma en que caractericé los puntos de vista separados, y fueron parte de lo que, en primer lugar,  me llevó a escribir el libro. Si los hojeáis y los leéis, creo que cada uno de ellos posee una pequeña chispa, y con suerte evocan una sensación de curiosidad. Estas tres líneas introducen a cada personaje y uno de sus conflictos principales, y lo hacen de forma sencilla y clara.

Mantener esta sensación con la nueva primera escena era importante para mí, aunque se podría discutir que la primera línea del capítulo uno es un pequeño error de punto de vista de personaje. Estoy revelano información que el personaje del punto de vista no conoce todavía. Suelo evitar este tipo de errores, pero en este caso, sentí que la cohesión era más importante que el punto de vista, para este caso.

También hice un segundo corte significativo justo cuando Raoden es arrojado a la ciudad. Si leéis el borrador temprano, veréis que él se debate un poco más con lo que le ha sucedido. Incluso existe una sección breve en la que piensa sobre Ien y sobre las sabias palabras del Seon. Eliminé estas secciones porque ralentizaban demasiado el libro. Pensé que una reflexión introspectiva más breve de Raoden al principio, en la que rápidamente llega a la reflexión de “mirar a condenación a la cara” ayudaría a que avanzara la historia. De nuevo, me preocupo por mis principios (quizás demasiado), porque tienen fama de ralentizar la historia un poco. Al obligar a Raoden a adentarse en la ciudad, mantuve el ritmo.

Prácticamente todo lo demás de este capítulo permaneció sin cambios. En el borrador original, Galladon se llamaba en realidad Galerion. Hice el cambio porque el nombre de “Galerion” no acababa de encajar en el estilo lingüístico que había concebido para Duladel. De nuevo, no llevé a cabo tanta planificación para este libro como ahora hago para los libros que escribo en la actualidad, y más o menos dejé que los nombres y las culturas se desarrollaran conforme escribía. Al final, la cultura de Galerion se desarrolló a partir de su nombre. Me imaginé que los principales dula del libro debían tener un nombre que sonara dula. De forma interesante, Moshe (mi editor) decidió por su cuenta que no le gustaba el nombre de Galerion. Cuando hice el cambio sugerido, se mostró muy satisfecho. Al principio, tampoco le gustaba el nombre de Raoden, pero eso se debía mayormente, a que tenía problemas a la hora de pronunciarlo. A mí realmente me gustaba el nombre, que entendía que podía ser difícil si no entendías el lenguaje aónico.  Recordad, dos sonidos de vocales fuertes formadas por el Aon, cualquier otra vocal es suave. RAY-OH-DEN (N.T.: recordad que el nombre proviene del inglés, y por ello las vocales se pronuncian diferente).

Originalmente, Galladon/Galerion hablaba con un dialecto mucho más marcado en este capítulo. En cualquier caso, ello se diluye tras los primeros capítulos, y decidí que no quería que resultara con difícil entenderle. Así que, recapitulé y lo eliminé. A pesar de ello, os daréis cuenta de que Galladon todavía tiene un dialecto muy marcado en este primer capítulo.